9 de junio de 2026 · Por Dra. Alba Solís
Dolor de espalda lumbar: cuándo preocuparse y cuándo no
El dolor de espalda es la consulta más frecuente en rehabilitación, con diferencia. Y lo primero que suelo decirle a quien llega preocupado es esto: en la mayoría de los casos, no es grave. Pero hay señales concretas que cambian ese diagnóstico completamente. Aquí te explico cuáles son, para que puedas distinguir cuándo esperar con tranquilidad y cuándo actuar rápido.
Lo que casi nadie te cuenta sobre el dolor lumbar
El dolor lumbar tiene mala fama, pero la ciencia es bastante optimista al respecto: el 85 % de los episodios mejoran solos en unas semanas, especialmente si se mantiene la actividad y se evita el reposo absoluto. El problema no es el dolor en sí, sino no saber cuándo hay algo más detrás.
Por eso no uso la frase «es solo musculatura» sin haber explorado antes. Hay que descartar causas concretas antes de decirle a alguien que se quede tranquilo.
Señales de alarma: esto sí requiere atención urgente
Estas son las banderas rojas del dolor lumbar — las que, si aparecen, hay que consultar enseguida, sin esperar:
- Pérdida de control de la vejiga o el intestino. Puede indicar compresión del nervio que controla esas funciones (síndrome de cauda equina). Es urgente.
- Debilidad o entumecimiento que va a más en la pierna. Si se extiende o empeora rápidamente, no conviene esperar.
- Dolor que aparece después de un golpe o caída importante. Hay que descartar fractura, sobre todo en personas mayores.
- Dolor nocturno intenso que te despierta. No el que se mueve al cambiar de postura, sino el que no cede con nada. Puede indicar infección o tumor.
- Fiebre junto con el dolor lumbar. Posible infección discal o vertebral.
- Antecedente de cáncer. El dolor de espalda en alguien con historial oncológico necesita descartarse rápido.
- Pérdida de peso sin explicación en las últimas semanas.
Si tienes alguna de estas señales, ve a urgencias o pide cita prioritaria. No esperes.
Cuándo pedir cita (sin urgencia, pero sin dejarlo)
Hay situaciones que no son urgentes, pero sí merecen valoración:
- El dolor lleva más de seis semanas sin mejorar claramente.
- Se repite con demasiada frecuencia — episodios que van y vienen cada pocos meses.
- El dolor baja por la pierna (hacia el glúteo, el muslo o incluso el pie). Puede ser una radiculopatía o ciática que conviene valorar.
- Afecta a tu trabajo, tu sueño o tus actividades del día a día.
- No sabes qué lo desencadenó y no tienes un diagnóstico claro todavía.
Qué puedo hacer como médico rehabilitadora
Mi ventaja es que valoro y trato en la misma consulta. Con la ecografía musculoesquelética puedo ver en tiempo real qué está pasando — los discos, las articulaciones facetarias, los tejidos blandos — sin esperar semanas para una resonancia.
Según lo que encontremos, el tratamiento puede incluir:
- Bloqueos facetarios lumbares — para el dolor originado en las articulaciones de la espalda, muy frecuente en personas de más de 50 años.
- Infiltraciones ecoguiadas — antiinflamatorio o corticoide en el punto exacto, guiado por ecografía.
- Bloqueos nerviosos — cuando el dolor irradia por la pierna y hay un nervio irritado que bloquear.
- Pauta de ejercicio y rehabilitación — coordinado con tu fisioterapeuta, que es el paso imprescindible para que lo demás funcione a largo plazo.
El objetivo no es solo que te pase el dolor ahora. Es que entiendas qué tienes, cómo tratarlo y cómo evitar que se repita.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo es normal tener dolor lumbar?
La mayoría de los episodios de dolor lumbar inespecífico mejoran en dos o tres semanas. Si persiste más de seis semanas sin mejorar, o si interrumpe tu trabajo o tu descanso, merece una valoración médica aunque no haya señales de alarma.
¿Tengo que hacerme una resonancia magnética?
No siempre. En la mayoría de los dolores lumbares sin señales de alerta, la resonancia no cambia el tratamiento inicial y puede generar más angustia que información útil. El médico decide si es necesaria tras la exploración.
¿El dolor que baja por la pierna es siempre una hernia?
No necesariamente. Hay varias estructuras que pueden irritar el nervio y provocar ese dolor irradiado: discos, articulaciones facetarias, músculos. La ecografía y la exploración clínica ayudan a distinguirlos sin necesidad de pruebas de imagen en todos los casos.
¿Tengo que dejar de hacer deporte?
En la mayoría de los casos, no. El movimiento controlado es parte del tratamiento, no el enemigo. Lo que sí conviene adaptar es la intensidad y el tipo de actividad según la fase. Te orientaré en consulta sobre qué puedes hacer y qué es mejor evitar temporalmente.